historia de un dios 3ª parte

Nos dirigimos al desierto, con la preocupación de que haremos con Littlecat al llegar al desierto, durante todo el viaje no encontramos ningún pueblo que no hubiera sido arrasado, todos tenían algo en común los cuerpos de los habitantes estaban clavados en el árbol más grande de la zona y eran humanos, en todos los pueblos habitaban humanos, ni vampiros, ni hombres lobo, eso era cosa de los renegados, en este momento nos preparamos para un gran combate contra los renegados. Diez días después nos encontramos en la frontera de luz que hay antes de adentrarte al desierto.
-tengo una idea-. Dijo Génesis –Tu, Squall puedes adentrarte sin preocuparte, pero Littlecat no. Tu puedes ir entrando, yo entraré con ella-
-de acuerdo, pero ¿cómo vas a entrar sin que el sol le afecte?-. pregunté mientras me rascaba la cabeza
-con esto-. Dijo el mientras desplegaba unas alas negras dejando caer una pluma –¿no creeríais que me llaman arcángel por aburrimiento?
Se rió de nosotros un momento y luego abrazó a Littlecat.
-Tu puedes correr rápido ¿verdad?-. me preguntó Génesis
-no, pero puedo invocar un vehículo que usamos los dioses-. le contesté mientras empezaba el ritual de invocación.
Minutos después estaba montado en cruz elemental, la moto divina. Génesis despegó el vuelo con Littlecat en brazos. Nos adentramos al desierto con el firme pensamiento de que había sol en todas partes, pero nos equivocamos de pleno, en medio de toda esa arena había un gran trozo, en el que se encontraba la base de los renegados, era un castillo de lo más tenebroso con torres acabadas en pico, el portón estaba lleno cadenas de energía negra de lo más poderosa. Nos adentramos al terreno del castillo, un montón de trampas se activaron tuvimos que ir esquivando las trampas, después entramos al castillo, no nos esperábamos lo que vimos en ese recibidor de muerte todo lleno de cadáveres de lo que parecían cazadores y otras criaturas. No había rastro de vida en ese endemoniado castillo, llegamos a lo que era la sala del trono, también estaba lleno de cadáveres, pero esta vez solo eran vampiros y hombres lobo, nos acercamos al trono había alguien allí, no estaba muerto aun seguía vivo, pero no era ni cazador, ni un renegado, era un dios del infierno, estos dios tenían por costumbre atacar a los que hacían cosas buenas no a los asesinos ni a los seres oscuros, nada podía ser peor que eso, con un dios de estos no se puede razonar tenemos que luchar hasta que el muera o nosotros.
-vosotros seres inferiores no sois quien para derrotarme-. Dijo el dios alzando las manos
-no eres tan fuerte, si estás aquí tus poderes serán menores-. Dije con una firmeza fuera de lo común en mi
-si te crees tan fuerte atácanos-. Dijo Littlecat sacando las garras
-si no puedes con nosotros no llegaras a ver otra vez tu infierno-. Dijo Génesis con su lanza de combate
Nos acercamos corriendo hacia el, ni se inmutó. Littlecat le clavó las garras en la garganta extrayéndosela, Génesis le abrió la caja torácica dejando un gran charco de sangre, yo le corté la cabeza con mi espada. No duró nada hasta que sacó su energía fuera de ese pútrido cuerpo era una forma gigantesca de fuego que destruyó el castillo, al apagarse el fuego quedó un gigante con cuernos, tres ojos lo más feos posible, una armadura hecha de esqueletos y unas uñas de aquí te espero. La oscuridad se estaba apoderando del sol del desierto, teníamos que detenerlo o habría oscuridad durante toda la eternidad. Ahora no éramos rivales para el, nos estaba apalizando.
-lo siento, pero no pienso permitir que os arriesguéis por una pelea entre hermanos-. Dijo Génesis mientras nos miraba con cara de tristeza
-¿hermanos, a que te refieres?-. dijo Littlecat
-es Rhino, el niño que conocisteis en la base del clan, esta es su verdadera forma- contestó Génesis apretando los puños –lo siento pero el viaje acaba aquí, os vais ahora mismo-.
-si quieres que no vayamos así sin negarnos, lo llevamos claro-. Dijimos Littlecat y yo
-si no os vais por vuestro pie os obligare a iros-. Dijo con cara de seriedad – Apocalipsis ya sabes que has de hacer-
en ese momento salió lo que era el alma de Apocalipsis creando una jaula.
-lo siento pero lo hago por vosotros- dijo Génesis –Squall cuida de Littlecat por favor-
dio un golpe a la jaula para que se fuera lo más rápido posible, mientras nos alejábamos veíamos ese combate a muerte, cuando lo perdimos de vista y estábamos fuera del desierto Apocalipsis nos soltó pero no nos dejo pasar aun estando en forma de alma no nos dejaba. Después volvió a su forma de persona pero era raro, pues una segunda alma no puede volver a una forma corpórea sin el alma raíz en este caso Génesis, Apocalipsis se fue corriendo en dirección a la base de los renegados o lo que quedaba de ella. Nosotros le seguimos con la moto celestial, al llegar la base estaba reconstruida, no había rastro ni de Génesis ni de Rhino entramos y tampoco estaban los cadáveres, sólo la lanza de Génesis.
-¿que ha pasado aquí?- preguntó Apocalipsis – antes había muchos cadáveres-.
En ese momento vimos a Génesis, estaba bien.
-¡Génesis!-. gritó Littlecat mientras se acercaba corriendo a el.
-¡detente!-. grito Apocalipsis –el no es Génesis, mira su mano, lleva una pistola-
–me habéis pillado, no soy Génesis- empezó a reírse –el idiota de “mi hermano mayor” no admitía que usáramos armas de fuego y yo tenia más potencial con ellas, ahora he poseído su cuerpo y puedo usarlo como quiera-
-no te lo permitiremos, era nuestro amigo, vino aquí con la firme intención de luchar a nuestro lado y nos prometió que volvería con nosotros- le dije mientras recordaba los momentos que estuvimos juntos
-la razón de que no le gustaba usar armas de fuego era que estuvimos en la guerra, antes de ser arcángel los humanos y el luchamos mano a mano para derrotar a los invasores del núcleo de Rosesmell- nos contaba Apocalipsis -allí fue donde nos conocimos nos dimos cuenta de que éramos completamente iguales y nos hicimos amigos el día siguiente nos atacaron masivamente con todo su arsenal, yo perecí; su rabia llegó a tal que creo un vórtice y absorbió mi alma, me ha dado una segunda vida, una segunda oportunidad, luego llegaste tu y éramos hermanos y nos traicionas, has de morir por eso-
el combate parecía que iba a empezar pero Rhino se movía como si Génesis intentara resistirse.
-atacadle- resonó la voz de Génesis –no me haréis daño, no me ha poseído, a copiado mi cuerpo-
Su voz no paraba de oírse en la sala, pero el no estaba allí. Se oyó un ruido sordo y después nada, la copia estirada en el suelo, con la lanza de Génesis clavada en el corazón. Nunca sabremos como llegó esa lanza al corazón, después de eso Littlecat volvió a su vida y yo regresé al cielo, allí me encontré con Génesis y Apocalipsis se habían convertido en dioses guerreros, a mi me ascendieron a dios supremo y hasta ahora he sido capaz de no contar la historia de antaño, pero ahora tengo que dejar a un sucesor y esa es la razón de que cuente esta historia.
Mi historia acaba aquí pero otra empieza la de un amor entre un dios guerrero y una vampiresa, el dios no soy yo es Génesis, que su amor por Littlecat era tan fuerte que pensaba dejar de ser un dios por ella. En el cielo el tiempo no pasa tan rápido como en la Rosesmell, un día en Rosesmell equivale a doce horas en el cielo, pasaron tres semanas de Rosesmell, Génesis no se alejaba del espejo terrenal que nos enseña lo que queremos ver y a quien queremos ver, la cosa era que estaba preocupado por Littlecat, que se había mudado a un kilómetro del desierto y que se acercaba cada vez más a la luz.
-no te preocupes por ella, se sabe cuidar bien- le dije mientras le enseñaba una imagen del pasado –como ves no hay motivos de preocupación-
-pero si hablamos de la depresión hay que preocuparse, hace tres días que no caza nada- me dijo mientras se levantaba invocando su lanza para partir en dos el espejo terrenal –usa la segunda parte también para mirar sus pensamientos, yo me voy al desierto-
-si lo haces dejaras de ser un dios – le conté mientras me levantaba del suelo
-¡y si no lo hago ella morirá, que es más importante!- me grito con la mirada de un asesino –lo siento, no debería haberte gritado, pero la quiero y no puedo dejar de preocuparme-
desplegó sus alas y echó a volar, cogió mucha velocidad, Littlecat se acercó a la barrera de luz, la luz del sol ya le empezaba ha hacer efecto en su cuerpo, Génesis llego siete segundos después, usó sus alas como si de una sombrilla se tratara no dejando pasar ni un rayo de sol.
-eres una gata suicida – dijo mientras se arrodillaba para estar más cerca de ella –me querías dejar solo, bueno lo primero es lo primero usare lo poco de dios que me queda para convertirte en ángel-
-Gé...nesis... ¡Génesis!- grito Littlecat mientras unas alas blancas le salían de la espalda y le saltaba encima a Génesis –te creía muerto-
-no dejare mi vida tan fácilmente, como ya os dije Rhino copio mi cuerpo- le dijo acariciándole la cara.
Sus vidas llegaron ser una gran vida juntos durante mucho tiempo, tuvieron descendencia, después de tres generaciones los chicos volvieron a ser dioses y las chicas vampiresas haciendo que el “Gen-e-sis” se propagase por el mundo creando la paz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola! Me gusta tu historia. Un abrazo!